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Artes

Entrevistas

Candidatos a Decano realizan diagnóstico de la Facultad de Artes

El miércoles 30 de mayo los candidatos participaron de un debate en la sede Las Encinas de la Facultad de Artes.

El miércoles 30 de mayo los candidatos participaron de un debate en la sede Las Encinas de la Facultad de Artes.

Los académicos Gonzalo Díaz, Jorge Martínez y Luis Orlandini disputarán en las urnas el cargo de Decano de la Facultad de Artes período 2018 - 2022. A días de la elección, los aspirantes al cargo reflexionan sobre la actual situación de la Facultad de Artes y se refieren a las razones que los llevaron a presentar sus candidaturas.

En los próximos días se llevará a cabo la elección a través de la que los académicos y académicas de la Facultad de Artes elegirán Decano para el periodo 2018 - 2022. El día de la votación se enfrentarán en las urnas los académicos Gonzalo Díaz, Jorge Martínez y Luis Orlandini. ¿Cuáles son las motivaciones detrás de la candidatura de cada uno?, ¿cuál es el diagnóstico que hacen de la Facultad de Artes? Estas son algunas de las preguntas que responden a continuación.

Gonzalo Díaz: "Hoy estamos en medio de una honda crisis"

¿Cuáles son sus motivaciones para participar del proceso de elecciones de Decano Facultad de Artes 2018?

La motivación principal es el convencimiento de que la naturaleza agravada de la actual crisis está, a diferencia de años anteriores, internalizada en una gran cantidad de académicos y sobre todo, en la gran mayoría de los académicos jóvenes y las voluntades de cambio se ven por todos lados. Contamos además en esta candidatura, con una relación fluida con las autoridades centrales de la universidad, las que han declarado de diversas maneras y en varias instancias estar dispuestos a colaborar con nuestro trabajo de proyectar una facultad de artes para la Universidad de Chile.

Sin embargo, la mayor motivación fue la certeza de que contamos con las capacidades necesarias para iniciar un proceso de transformaciones, participativo, regulado, tecnificado y acotado en el tiempo que nos permita construir el relato preciso de la función de las artes en el espacio académico-universitario, de las prácticas artísticas contemporáneas y de la labor intelectual –pensamiento histórico-crítico– que esas prácticas requieren e invocan.

¿Cuál es su visión panorámica de la actual Facultad de Artes?

Veo en nuestra Facultad grandes capacidades artísticas, académicas y también de gestión, que por estar desorganizadas y desvinculadas pierden efectividad institucional. Nos falta percibirnos como un lugar específico y único en el espacio universitario. El efecto inverso inmediato es que para la Universidad constituimos una estructura difusa. Y hoy estamos en medio de una honda crisis, anunciada por lo demás desde hace más de una década. Honda crisis quiere decir que nuestra inveterada desvinculación interna ha llegado a expresarse hasta el nivel del déficit presupuestario. Y ahora suenan las alarmas que debieron encenderse hace 10, 20, 30 y más años. Pienso que esto no puede ser soslayado en el diagnóstico, si es que queremos iniciar un proceso de cambios sustantivos.

¿A qué se debería esta crisis como usted la califica?

No hemos ni enfrentado ni menos pensado sobre lo que nos constituye, desde el acto brutalmente burocrático de nuestra fundación a la fuerza, en 1981, año fatídico no solo para nosotros, que constituíamos dos grandes y prestigiosas facultades artísticas de la Universidad de Chile –la Facultad de Ciencias y Artes Musicales y de la Representación y la Facultad de Bellas Artes–, sino para la educación pública (ese mismo año Pinochet promulga la Ley General de Universidades) y para toda la Universidad de Chile, a la que se le usurpan en ese momento sus sedes regionales y el Instituto Pedagógico (dejándole todas sus deudas). Creo que, por evasión, nos hemos quedado obedeciendo ese mandato dictatorial sin oponernos en lo más mínimo. La estructura de la Facultad sigue siendo casi la misma de hace cuatro décadas. No hicimos ni el más mínimo acto de reconocimiento en ocasión de la reciente fundación del Departamento de Sonido. Estamos aislados y deprimidos.

Jorge Martínez: "Creo que hay que evitar las actitudes derrotistas y pesimistas"

¿Qué lo motivó a inscribirse como candidato a Decano de la Facultad de Artes? ¿Por qué?

Me motiva la urgencia de producir cambios que permitan cumplir el mandato legal de nuestra Universidad y Facultad con Chile. En estos últimos años, las coyunturas internacionales y nacionales han puesto en el centro de las agendas políticas, culturales y educativas la urgencia de cambios históricos. Temas olvidados por siglos surgen con gran fuerza: como las inequidades de género, los abusos y arrogancias de privilegios naturalizados, propios de un patriarcado y de actitudes machistas y sexistas. Las urgencias de nuevas formas de considerar un mundo que ya no es ilimitado y cuyos recursos no son infinitos, entre otros tantos asuntos, imponen nuevos modos de pensar y de pensarse. En este sentido, nuestra Universidad ha dado grandes pasos en los últimos años -pese a un contexto desfavorable y neoliberal- y nuestra Facultad ha hecho también lo suyo. Sin embargo, son tan grandes las urgencias que todo lo obrado por nuestra comunidad en estos tiempos parece insuficiente y escaso.  

Creo que hay que evitar las actitudes derrotistas y pesimistas que solo ven los aspectos negativos, las actitudes mesiánicas que creen que mediante una reestructuración vertical y brutal se puedan enfrentar estos desafíos, pero también es necesario alejarse de aquella mirada que solo considera aspectos aspectos formales y de circunstancia, solo modificaciones de superficie.

¿Cuál es el diagnóstico que hace del actual estado de la Facultad?

Hemos hecho grandes avances: innovación curricular en todas las carreras, un largo proceso triestamental que dió origen a las conclusiones de la Mesa de Desarrollo Institucional, la definición de un PDI de Facultad y la instalación de un proceso de acreditación de todas las carreras. Importantes cambios se han vivido en Departamentos, se han creado nuevos, como el Departamento de Sonido, y se han activado Centros. También tenemos grandes atrasos: nuestro presupuesto está completamente desequilibrado y es insuficiente para asegurar un funcionamiento regular, existe desequilibrio en las funciones académicas, los instrumentos de calificación y evaluación no logran asegurar un adecuado control del desempeño. Existe maltrato en el seno de nuestros espacios y no logramos castigar adecuadamente los abusos, acosos y faltas, no tenemos definiciones rigurosas y estables de los códigos de conductas éticas y en el cambio cultural actual, presentamos graves y culpables retardos. El peso de nuestra Facultad al interior de la comunidad universitaria puede y debe crecer. Debemos refundamos, pero esa refundación no debiera pasar por el desarme y la desestructuración de todo lo obrado.

En su respuesta habla de un "presupuesto desequilibrado". ¿Cuál, en su opinión, es el origen de ese desequilibrio y cómo, en lo concreto, busca resolverlo?

Desequilibrado en cuanto no se logra distribuir los recursos para atender de manera adecuada las necesidades académicas de investigación, extensión, vinculación con el medio, innovación y desarrollo, motivar y apoyar la formación y el desarrollo de las carreras de académicos jóvenes. Tampoco existe un conocimiento detallado del costo de la actividad docente y las carreras. Una gran parte del presupuesto es usado en remuneraciones, lo que, por una parte, no permite cumplir con la totalidad de las funciones exigidas por nuestra institución y, por otra, son más bajas que en otras facultades. Hemos ido, por ésta y otras razones, acumulando un importante déficit financiero, una suerte de deuda con la administración central que tiende a convertirse en una grave amenaza para nuestro futuro inmediato. Se puede ver, entonces, la urgencia de medidas de saneamiento presupuestario que permitan superar estos desequilibrios y aseguren el logro de los objetivos futuros. Además, es urgente un acuerdo con las autoridades centrales para renegociar el pago de esta deuda, estableciendo un convenio que -en base a un plan de rigor presupuestario y a nuevas medidas de financiamiento externo- asegure el logro de indicadores de desempeño adecuados.

Luis Orlandini: "Nuestra Facultad tiene de dulce y agraz"

¿Qué lo motivó a inscribirse como candidato a Decano de la Facultad de Artes? ¿Por qué?

La motivación para presentarme como candidato a Decano tiene múltiples orígenes. Por una parte, la Facultad de Artes ha sido mi casa y es el lugar donde he aprendido a desarrollarme, a trabajar en equipo y a aportar -desde mi disciplina- al arte en nuestro país. Por otra, me impulsa el hecho de tener conciencia de que nuestra Facultad pasa por momentos de dificultad financiera y que necesitamos un Decano que manifieste una voluntad de trabajo para enmendar el rumbo, con un liderazgo fuerte y la capacidad de escuchar y de tomar decisiones. Todo ello, me hizo pensar que podía hacer un aporte sustantivo.

¿Cuál es el diagnóstico que hace del actual estado de la Facultad?

Nuestra Facultad tiene de dulce y agraz. Por una parte, contamos con un cuerpo académico de gran nivel en todas las disciplinas. Ese es nuestro capital, nuestra fortaleza, que queda demostrada en una producción artística rica, diversa y abundante. Por otro lado, tenemos un arrastre de temas de gestión interna y de amenazas externas, que nos han llevado a una posición vulnerable financieramente. Creo, en pocas palabras, que tenemos que “ordenar la casa”, para poder seguir avanzando y mostrando nuestro liderazgo en el contexto nacional e internacional.

Usted habla de problemas de gestión interna y de amenazas externas. En relación a esto, ¿cuáles son esas amenazas externas y cómo pretende enfrentarlas?

Las amenazas externas son, de hecho, múltiples y muy diversas. Por una parte, se puede considerar externo en un primer plano a nuestra inserción dentro de la Universidad y el apoyo que la Facultad tenga de parte de sus autoridades centrales para su desarrollo académico. A nivel nacional, está la diversidad de instituciones que son nuestros pares, que desarrollan las artes en Chile y que nos interpelan permanentemente. Respecto de esto último, nuestra actitud debe ser de colaboración y de generación de redes, única manera de transformar esta realidad en una oportunidad de desarrollo y de contribución colaborativa. Si somos capaces de enfrentar ambos aspectos, nuestra situación puede cambiar de manera radical y podemos fortalecernos tanto en la Universidad de Chile, como en el contexto país, en los ámbitos público y privado.

Igora Martínez / periodista del Departamento de Artes Visuales
Paulina Ortega C. / Periodista Facultad de Artes
Fotografía: Igora Martínez

Lunes 4 de junio de 2018

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