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Facultad de Artes

Entrevista

Investigadora María Laura Rosa: "La teoría de arte feminista es una caja de herramientas"

Para la investigadora feminista María Laura Rosa, el rol del arte es  concienciar .

Para la investigadora feminista María Laura Rosa, el rol del arte es "concienciar".

Invitada por la profesora del Departamento de Teoría de las Artes, Soledad Novoa Donoso, la historiadora del arte argentina visitó Chile para participar en dos actividades organizadas por la Asamblea de Mujeres de la sede Las Encinas: un taller sobre metodología de investigación feminista y un diálogo en torno a activismo y arte.

La historiadora del arte argentina María Laura Rosa afirma que decidió desarrollar una línea de investigación feminista “por una cuestión ideológica”. La docente e investigadora adjunta de CONICET por el Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA) añade: “Soy feminista desde hace muchos años. Hice mi licenciatura en la Universidad Complutense de Madrid y mi maestra fue Estrella de Diego. Ella fue quien me empezó a vincular fuertemente con estos temas, así que aparte de un interés personal, tuve la suerte de tener un acompañamiento académico”.

Recientemente, la docente visitó Chile invitada por la profesora del Departamento de Teoría de las Artes, Soledad Novoa Donoso. Durante su estadía en el país -y convocada por la Asamblea de Mujeres de la sede Las Encinas- Rosa participó en un diálogo sobre activismo y arte, que se realizó el miércoles 25 de julio, y en un taller de metodología de investigación feminista, desarrollado el viernes 27 del mismo mes.

– En el diálogo sobre activismo y arte, abordaste el proyecto Laboratorio de arte y violencia de género en Buenos Aires. ¿Cómo surgió este proyecto?

El proyecto surgió hace unos dos años cuando Mónica Mayer -artista mexicana con la que trabajé en mi tesis de doctorado y algunos artículos- me invitó a participar en su exposición en el MUAC (Museo Universitario de Arte Contemporáneo de la UNAM). A propósito de eso, comenzamos a hablar sobre el modo en que determinados trabajos activistas y feministas eran, de cierta manera, "pasteurizados" cuando se llevaban a los museos.

Cuando trasladas estas piezas a un museo como el MUAC, que es sumamente importante en Ciudad de México, o cuando lo trasladas a un museo de bellas artes de cualquier país, esas piezas pierden su potencial crítico. Algunas pierden todo su potencial crítico, otras pierden menos, pero siempre hay una especie de negociación, en donde las piezas activistas feministas pierden.

Se me ocurrió, junto con Mónica, empezar a pensar otros formatos para las piezas activistas. No quería dejar afuera a las instituciones del arte, porque me parece que son importantes en el proceso de vinculación con una gran parte del público del arte feminista. No solamente buscábamos plantear un proyecto que tuviera el carácter fuerte y marcado del activismo feminista, sino que también -teniendo como cómplices a las instituciones artísticas- queríamos llevarlo al gran público.

– ¿Qué acciones incluyó este laboratorio?

El proyecto reunió al MALBA, a Fundación Proa y al Museo de Arte Contemporáneo de La Boca. A su vez, con las artistas mexicanas Mónica Mayer y Lorena Wolffer y con las artistas argentinas Ana Gallardo y Diana Schufer, realizamos talleres que implicaban la acción directa con un grupo de adolescentes, niños, niñas pertenecientes a El Trapito, una asociación sin fines de lucro ubicada en La Boca. Esta asociación intenta resolver problemas de infancia y la adolescencia. Nosotros nos abocamos al tema de la violencia de género. Como parte del laboratorio, se dictaron talleres ahí, se desarrollaron una serie de acciones en las instituciones que mencioné y se dieron talleres para artistas y activistas de Buenos Aires, Mendoza y Córdoba. El objetivo de estos talleres era que los artistas compartieran técnicas provenientes del activismo feminista, del performance feminista, y mostraran cómo es la metodología de trabajo para generar una especie de concienciación en estas comunidades de adolescentes, niñas y niños.

El laboratorio duró quince días. Tuvo el financiamiento de la Embajada de México en Argentina y de la Comisión Nacional de Derechos Humanos en México. La idea es que el año que viene las artistas viajen a Ciudad de México para realizar las mismas prácticas que hicieron las artistas mexicanas en Buenos Aires.

– ¿Qué se abordó en el taller Metodología de Investigación Feminista?

Mostré diferentes formas de investigación sobre arte feminista y diferentes formas de escritura de investigaciones sobre artistas mujeres, desde un punto de vista feminista. La teoría de arte feminista es una caja de herramientas que puede ser empleada para analizar a diferentes artistas. Más allá de que el artista se enuncie como feminista, o no, nuestra mirada de investigadoras, nuestros análisis como investigadoras y académicas habilitan interpretaciones desde la teoría de arte feminista.

Expuse la metodología que empleo cuando investigo sobre artistas y abordé el tema de las escrituras de la historia del arte. La historia del arte nace como una disciplina que contaba la vida de los artistas varones. En su origen, esta disciplina trabajó desde el formato de la biografía: una forma de escritura muy particular donde se cristalizaba toda esta idea del “artista genio” en su biografía. Este formato de escritura empezó a cuestionar hacia fines del siglo XX, sobre todo a través de las historiadoras del arte feministas. Comenzó a aparecer con fuerza la escritura de los casos de estudio, con mucha influencia de la cultura visual y de los estudios culturales, y se habilitaron otras formas de escritura de la historia del arte.

– ¿Qué opinión tienes del movimiento feminista en Chile?

Me parece que en Chile están viviendo un momento histórico impresionante. Yo vengo de Argentina, donde también estamos viviendo un momento muy particular, y, bueno, genera muchas esperanzas de un gran cambio en la región. Espero que las luchas por la legalización del aborto continúen. Soy consciente de que es un momento muy fuerte, muy particular y lo pienso vivir intensamente. Mis charlas, de cierta manera, buscan aportar con un granito de arena a toda la lucha feminista. En este caso, dentro de las universidades, en la academia.

– ¿Cuál crees tú que es el rol que ocupa el arte cuando hablamos de feminismo?

El rol principal es el de concienciar. El arte tiene diferentes formas de llegada a los públicos, a los diferentes públicos, y a través de herramientas creativas lleva la concienciación de una manera mucho más fuerte que quizás otras disciplinas, como la literatura o la filosofía, que son disciplinas que tal vez resultan más arduas o áridas para el público general. En cambio, el arte, a partir de sus herramientas activistas, puede desarrollar acciones en marchas, puede desarrollar acciones en diferentes espacios públicos que llevan la concienciación a una gran cantidad de personas.

Paulina Ortega C. / Periodista Facultad de Artes
Fotografía: Cortesía de María Laura Rosa

Viernes 27 de julio de 2018

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