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Facultad de Artes

Realizada en 1982:

Retiran obra de Matilde Pérez desde el Apumanque

La obra de la artista chilena Matilde Pérez, la principal exponente del arte cinético en Chile, fue realizada en 1982, año en que obtuvo un premio del Círculo de Críticos de Arte.

La obra de la artista chilena Matilde Pérez, la principal exponente del arte cinético en Chile, fue realizada en 1982, año en que obtuvo un premio del Círculo de Críticos de Arte.

La administración del centro comercial Apumanque contempla varias instituciones para dar en comodato esta obra, y no han descartado la posibilidad de que llegue hasta la Universidad de Chile.

La administración del centro comercial Apumanque contempla varias instituciones para dar en comodato esta obra, y no han descartado la posibilidad de que llegue hasta la Universidad de Chile.

La obra de la destaca artista nacional y principal exponente del arte cinético en Chile fue retirada del centro comercial Apumanque. Realizada en 1982, el trabajo sin título, recibió el premio del Círculo de Críticos de Arte el año de su creación.

"Se trata de un estudio de meses que demuestra un profesionalismo marcado. Este esfuerzo fue considerado por el Círculo de Críticos de Arte, que la premió como la mejor realización de 1982". De esta forma, Ricardo Bindis, en "La pintura en Chile desde Gil de Castro hasta nuestros días", califica la obra de la artista chilena, Matilde Pérez, la que fue retirada del Apumanque.

La obra en cuestión, un trabajo sin título, corresponde a un friso realizado en acero soldado, ampolletas y dispositivos electrónicos de sincronización (iluminación), realizado por la destacada artista nacional y principal exponente del arte cinético en Chile, Matilde Pérez.

Hugo Bunster, Gerente de Operaciones de ese centro comercial, señala que la obra, que permanecía en ese lugar desde 1982 y que mide 60 metros de largo, fue retirada porque están remodelando toda la fachada del Apumanque "y esta obra ya cumplió un ciclo". "La obra la sacamos y nos costó una millonada para no desarmarla. Está en bodega y la entregaremos en comodato a alguna Casa de Estudios", explicó.

Entre las opciones que se contemplan, se encuentran la Universidad de Talca, la Universidad Católica de Temuco y la Universidad Diego Portales, entre otras. Hugo Bunster, además, dejó abierta la posibilidad de que esa obra llegue hasta la Universidad de Chile: "Si la Chile está interesada, puede presentar una petición formal a la administración del Apumanque", explicó.

Para Arturo Cariceo, subdirector del Departamento de Artes Visuales de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, "hay consenso de que Matilde Pérez es un paradigma en la historia del arte chileno del siglo XX y el mal estado en el que se encuentra su obra y la falta de dignidad, reconocimiento y respeto de la misma, queda latente en la historia que barre con esta obra".

"La misión de la Universidad de Chile y de su Museo de Arte Contemporáneo, es velar por el patrimonio artístico del país y el MAC es el lugar que tiene los criterios necesarios para mantener la obra con la dignidad que le corresponde", agrega Arturo Cariceo en momentos en que el director del Museo de Arte Contemporáneo, Francisco Brugnoli, inicia las gestiones para lograr que el trabajo de la destacada artista nacional llegué hasta el MAC.

Una historia que se veía venir

"La verdad es que hace tiempo sabía de las intenciones de la administración del Cosmocentro Apumanque de retirar la obra de Matilde Pérez debido a que querían 'decorar el edificio en otro estilo', como señala la propia artista en una entrevista que le hiciera la periodista Carolina Abell en El Mercurio, en abril de 1994, así que cada vez que pasaba frente a él miraba para cerciorarme de que aún estaba instalado. Hoy, casualmente, pasé en mi auto frente al edificio y vi que éste estaba rodeado de andamios y que habían desmontado el friso", señala la académica del Departamento de Teoría de las Artes, Soledad Novoa, quien diera a conocer esta noticia a la Facultad de Artes y al Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.

Profesora, ¿qué le parece la decisión de la administración del Apumanque?

Me pareció algo insólito, a pesar de los anuncios que llevaban ya varios años en el aire. De partida, la obra fue galardonada con un premio de la crítica el año de su realización (1982) que la reconoció como la mejor propuesta artística de ese año; si uno revisa la prensa de la época puede constatar que la obra tuvo un gran impacto por la propuesta visual y tecnológica que ella movilizaba, a lo que se sumaba el hecho de ser éste el primer trabajo en que la artista ponía en práctica una de las enseñanzas recibidas de su maestro Vasarely (tal como lo señala la curadora del MAVI, María Irene Alcalde, en su memoria de titulación sobre la obra de Matilde Pérez), esto es, la relación entre arte, tecnología, arquitectura y espacio social.

¿Podría explicar cuál es el valor de esta obra?

El trabajo que implicó la realización de esta obra fue enorme. Pensemos que estamos en el Chile pre-computación, y la artista desarrolló todo un sistema de sincronización eléctrico para que las ampolletas que conforman la obra -que por negligencia y falta de mantención llevaban cerca de 15 años apagadas porque nunca nadie las cambió a medida que se quemaban- fueran generando distintos patrones de forma y movimiento en el tiempo. Esta es una obra única, comparable al mural realizado por Bonati, Vial y Ortúzar en el paso nivel Santa Lucía el año 1971 y que está en condiciones deplorables y cubierto con un lienzo publicitario de un desodorante, o al proyecto que llevó adelante la construcción del edificio de la UNCTAD III en 1972.

El hecho de que pase en comodato, ¿vendría a subsanar de alguna forma la decisión de este centro comercial?

Más allá de que la obra pase en comodato a instituciones museales o educativas, aquí hay un atentado a la creación artística, a la propiedad intelectual y al patrimonio, y una falta de respeto. La argumentación que se ha esgrimido es que la obra es propiedad del Apumanque, sin comprender que existe algo que se llama patrimonio y que eso nos pertenece a todos y todas. Me parece que aquí se ha movilizado la gran ignorancia que campea en nuestro país, el no entender qué es una obra de arte, el no reconocimiento de nuestros/as artistas, la poca valoración a la memoria y a la historia, entre otros. Esto no es una cuestión de "estilo" ni de "ornamentación".

¿Qué cree usted que hubiese pasado, por ejemplo, en otro país?

Estoy segura que si esta obra estuviera en cualquier país civilizado, todos los centros comerciales se pelearían por albergarla y mantenerla como corresponde, es decir, con su iluminación funcionando, que es lo que finalmente conforma la obra, la iluminación que va generando los patrones de movimiento y los reflejos de colores sobre el acero espejo (de ahí su cinetismo). La ignorancia es tal, que incluso me ha tocado ver catálogos de exposiciones en algunas galerías y artículos de prensa que indican en la ficha técnica de algunas obra de Matilde Pérez el uso de "acero y espejos", material que Matilde Pérez nunca ha utilizado, en vez de señalar "acero espejo", es decir, con un tipo de pulido que permite al material reflejar como un espejo.

Ya que se están contemplando a distintas instituciones para darla en comodato, ¿cuál cree que es el lugar más idóneo para que permanezca esta obra?

A mi juicio, el lugar idóneo es el lugar para el cual la obra fue realizada, ya que su permanencia allí no sólo permite cumplir la función para la cual fue diseñada -destaco la importancia del espacio social, urbano-, sino que nos permite también entender un momento particular de nuestra historia y su afán modernizador, el mismo que lleva a bautizar a este centro comercial como cosmocentro.

Pero, definitivamente ya no estará allí.

Si una vez más nos enfrentamos a la política de hechos consumados -algo que suele suceder en el ámbito de la cultura y las artes, en acciones que vienen tanto desde el sector público como el privado- me parece que la obra debiera quedar en manos de aquella institución que pueda asegurar su conservación y difusión. Esto es, que permita al público apreciar la obra tal como ella fue concebida, con su programación lumínica, etc., aún cuando sólo y lamentablemente, estaremos en presencia del fragmento de una obra que originalmente mide 60 mts. de largo. Institucionalmente, debido entre otras cosas a la importante labor académica que realizara Matilde Pérez en nuestra Universidad y a las significativas exposiciones que participó en nuestro Museo (como Abstractos, geométricos y cinéticos del año 1970), me parece que el Museo de Arte Contemporáneo es el lugar indicado para resguardar este patrimonio del arte reciente de nuestro país.

Texto y fotografía 1: Isis Díaz L./ Periodista Facultad de Artes

Viernes 17 de agosto de 2007

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